miércoles, 23 de noviembre de 2011

La decisión de mi vida

Dieciséis años. Las pruebas dan positivo y el mundo entero cae sobre los hombros de la joven que contempla asustada el resultado de las pruebas. Un simple color puede cambiar toda una perspectiva de vida. “¡Estoy embarazada!”

Toda mi vida he tenido claro que quería estudiar una carrera, conocer al hombre de mi vida y formar una familia.

Lo más maravilloso del mundo se ha convertido en el mayor problema de mi vida. Todos mis sueños e ilusiones se han desmoronado en un segundo. Miles de ideas rondan mi cabeza, solo quiero desaparecer.

Pasados unos días me armo de valor y decido hablar con él. Él bajo la presión del miedo decide que yo no le diga nada a mis padres, y que nos quitemos el bulto de encima, volviendo así la vida normal.

Esa noche no pude conciliar el sueño ante la mayor decisión de mi vida, pensando cómo ese pequeño instante cambiaría mi vida para siempre.

Esta es la historia que se repite cada día en nuestra sociedad.

Y ante esta situación se nos abren varios interrogantes: ¿Por qué muchas veces las mujeres se sienten doblegadas a tomar esta decisión? ¿Por qué el aborto es un tema tabú? ¿Por qué no se les da toda la información a las mujeres que van a abortar? ¿Es verdad que toda la sociedad empuja a las mujeres a tomar decisiones de las que luego se arrepienten, en vez de darles todo el apoyo que necesitan y darles otras soluciones? Las clínicas abortistas: ¿Un negocio o una solución?

Buscando información en internet hemos encontrado datos escalofriantes. Los gobiernos esconden muchos datos objetivos e incluso se ha prohibido en España la publicación de películas en contra del aborto, como “Blood money”. ¿Esto es libertad?

Los últimos datos recogidos por el IPF (Instituto de Política Familiar) son del 2010 y en ellos sitúan a España como el primer país europeo abortista. Según este informe, en los últimos diez años, se ha incrementado el número en un 115%, pasando de los 53.843 en 1998 a los 115.812 abortos realizados en el año 2008. Analizando datos de otros países, el informe muestra que el índice de abortos se ha reducido en otros países comunitarios gracias a las medidas y políticas adoptadas para fomentar la natalidad.1

Con este ensayo no queremos quitar libertad, sino ver cuál es la realidad de un hecho que parece tabú. El aborto no repercute solo en cada persona, sino en la sociedad entera. La indiferencia es el peor de los males de una sociedad.

Además los gobiernos promueven medidas que lo facilitan pero no dan otras alternativas, ni informan de sus repercusiones y tampoco ofrecen ayudas a aquellas personas que no tienen recursos económicos suficientes.

Ante todo creemos que es muy importante no juzgar a aquellas mujeres que han abortado, puesto que estas necesitan todo el apoyo de la sociedad para salir adelante y agradecer la valentía de tantas mujeres que han sabido salir adelante, asumiendo las dificultades y las consecuencias de sus actos.

¡Gracias mamá!





lunes, 7 de noviembre de 2011

El pilar de la sociedad


Al comenzar este ensayo no sabía cuál de los dos temas elegir, pero a medida que he ido pensando y dándole vueltas, me he dado cuenta de que los dos temas están íntimamente relacionados. Para que se dé la familia es necesario el amor y sexo, entre otras cosas.

Quizá nos hayamos dado cuenta de que actualmente estos términos están demasiado manoseados y han perdido cierto valor del que en realidad poseen.
El amor abarca mucho más, al fin y al cabo el hombre ha sido creado para amar, y ¿qué sería un amor rebajado?

No cabe duda de que la sociedad actual dispone de gran cantidad de valores, aunque muchas veces algunos de ellos sean mirados con recelo o contemplados como un bonito concepto más que como una meta o un objetivo que conseguir.

Nadie pone en duda, tampoco, que nuestra sociedad tiene una serie de pilares sobre los que se apoya, sostiene y construye el futuro. Pilares en los que nacen los valores que la sociedad encarna, la familia. Donde cada uno es querido por ser quien es, “para ponerse al servicio de aquella persona única con la que se ha decidido ser una sola carne” Alejandro Llano. Precisamente por este compartir virtudes, por ese afán de dar lo mejor de uno mismo, par que los demás sean mejores, de forma totalmente desinteresada, la familia es la cuna de los valores.
Como he dicho al comenzar este ensayo, la palabra amor se ha manoseado demasiado, al igual que el sexo, y solo se mira al amor como el acto y no como lo que realmente conlleva, ya como dice el autor anteriormente citado “vivir el amor requiere el ejercicio de todas la virtudes” ya que sería imposible un amor sin entrega, sin generosidad, sin paciencia…esto es un ejercicio que recae tanto entre el amor marido y mujer, como en el de los padres e hijos.

Es en el ámbito de la familia donde se explotan grandes virtudes: la generosidad, el cariño, el sacrificio, la fidelidad, la sinceridad, la autenticidad... Virtudes que se viven por amor.
Por un amor sencillo y, a su vez, fuerte y noble.
El problema de hoy en día reside en que pocas personas están dispuestas a sacrificar su libertad por amor. El matrimonio es visto como una jaula, como una barrera y desde esta perspectiva egoísta es imposible que los valores crezcan. Las parejas huyen del sacrificio y cuanto menos sufren, más amor creen respirar, algo erróneo ya que ese sufrimiento, ese darse es lo que hace olvidarse de uno mismo y preocuparse constantemente por el otro. 





Esa inestabilidad, esos cimientos tan poco sólidos son la consecuencia de tantos matrimonios y noviazgos rotos, especialmente en los últimos años.
Puede que la cultura del hedonismo, que está tan presente en nuestros días, tome parte en esto. Puede que ese afán de libertad sin límites que los medios de comunicación proclaman haya hecho mella en nosotros. Hemos olvidado que nuestra libertad termina cuando empieza la del otro y que el sufrimiento es una realidad por la que hay todas las personas pasan, aunque ninguna -lógicamente- quiera hacerlo. 

Queremos vivir anestesiados del dolor y, cuando comenzamos a sentir algo, lo echamos todo a perder. Sufrir porque sí no tiene sentido. Sufrir por amor, sí. Eso hemos olvidado. Pero aún así el amor, la familia y el sexo seguirán teniendo el valor y el significado real que hace crecer al hombre y e lleva al camino de la felicidad. Todo ello lo abarca la familia, donde uno aprende y le ayudan a crecer.

Tiempo de grandes ideales


“Busca la verdad mientras eres joven, pues si no lo haces, después se te escapará de entre las manos”. (Platón)




La juventud es el tiempo para buscar y encontrar la verdad. Es un momento en el que se debe decidir y decidirse uno mismo, donde entra en juego el compromiso, y así el joven va abriendo una puerta hacia su camino. Muchas veces los jóvenes consideramos que ser libre es hacer lo que realmente queramos en cualquier momento, pero estamos muy equivocados en ese sentido. La juventud es un periodo de tiempo en el que uno se hace a sí mismo, en el que se tienen tantas posibilidades que, al querer abarcarlas todas, es fácil no llegar a ninguna, por eso es preciso elegir.

El joven es aquel que busca algo grande, que no se conforma; se quiere comer el mundo, porque sabe que el tiempo es corto y debe aprovecharlo. Un aspecto que caracteriza al joven es su capacidad de amar mucho, por esto la juventud es el momento de darse a los demás, pues sólo en eso su sed de amar se verá saciada.

Actualmente oímos que los jóvenes no se comprometen, que son unos irresponsables. Estos comentarios suelen venir por parte de los mayores, que en lugar de apoyarse en los jóvenes, los desmotivan. Si no se cree en los jóvenes, estos no se verán a la altura de las circunstancias, porque nadie cuenta con ellos. En realidad, la juventud es el futuro, la esperanza, mucho más en los tiempos de ahora.

La verdad, la búsqueda de la verdad es algo que está en el fondo de cada joven, aunque a veces parezca lo contrario. Se buscan caminos para alcanzar la felicidad, se busca el porqué de lo que vivimos, las causas y sus explicaciones, lo que va más allá de lo que podemos alcanzar. Para ello la juventud es un periodo en el que uno debe pensar y formarse, recapacitando y reflexionando lo que uno va viendo e ir buscando respuestas, porque sería muy triste llegar a ser ancianos y ver que no hemos aprovechado el tiempo, que se nos ha ido de las manos.

Como dice Benedicto XVI, “el camino hacia la verdad completa compromete también al ser humano por entero: es un camino de la inteligencia y del amor, de la razón y de la fe.”, es decir, que para alcanzar la verdad se requiere esfuerzo, ganas y tener fe en que se puede alcanzar aunque muchas veces supere nuestras capacidades, y suponga encontrarnos con verdades que nos duelan y nos hagan cambiar nuestros planes.

De ahí la importancia de la universidad para un joven, y por ello la de un profesor. El profesor debe ser un ejemplo para sus alumnos, ya que éstos necesitan maestros, ejemplos a seguir y un apoyo para tomar sus decisiones. Depende de cómo siembren los profesores en los jóvenes, sus alumnos, en hacer que sean personas con inquietudes, aspiraciones, que sean verdaderas personas y así contribuir en la sociedad. Esas son las razones por las que estudio Magisterio.

Este verano con motivo de la JMJ en Madrid he tenido la experiencia de convivir continuamente con jóvenes de todo el mundo, siendo voluntarios y ayudando para que saliera lo mejor posible, y a pesar de nuestras diferencias, del cansancio, del calor… he podido comprobar que un joven puede ofrecer muchas cosas a los demás y contribuir al bien mucho más de lo que nos podemos imaginar.

Guerra y paz

El hombre no ha sido creado para vivir agobiado, sino para vivir en paz. Y ¿qué es vivir en paz? Muchos creen que vivir en paz está relacionado con el yoga, con lo espiritual… y por una parte es verdad, da paz, pero yo diría que vivir en paz es saber vivir el día a día, saber vivir en el mundo sabiendo lo que realmente es importante. Es lo que busca cada persona, vivir acorde con lo que uno piensa.

En esta sociedad estamos continuamente haciendo cosas, es más, podemos oír a más de una persona decir durante el día “no me da con 24 horas”, y es verdad que no nos da tiempo, pero porque el ser humano es un ser limitado que no puede hacer todo lo que quiere hacer en el tiempo que tiene. Llegará el día en que moriremos y nos iremos sin haber hecho muchas de las cosas que nos hubiese gustado hacer, o por el contrario, nos daremos cuenta de que hemos hecho muchas cosas pero que no nos han llenado del todo, o que no hemos sabido aprovecharlas bien. Quizás sea esta la cuestión del hombre, muchas veces hace cosas para llenarse, para tener más pero ¿realmente eso le da la paz? ¿Llenar el tiempo da la paz?

Para mí, un ejemplo a seguir son mis padres. Creo que son un ejemplo de lo que es vivir en paz. Con nueve hijos uno se puede preguntar “¿viven en paz? Con tanto niños no tiempo para ellos” “yo prefiero un perro antes que un niño”…y así mil cosas más, o lo contrario “¿nueve? ¡Qué maravilla!”. Pues realmente se puede vivir en paz de esta manera, aunque esto no quita momentos de agobio, preocupaciones económicas, disgustos de un hijo, enfermedades… para ello es muy importante vivir el día a día, sabiendo lo que hay que hacer en cada momento.

Cuando uno vive en paz puede tener momentos de agobio pero eso no quiere decir que viva agobiado, estresado. Muchas veces uno tendrá que pararse y reflexionar y esperar a que pase el tiempo.
Un aspecto importante para vivir en paz es olvidarse de uno mismo .No pensar continuamente en lo que a uno le gusta, en si le pasa esto o lo otro, es decir, uno debe preocuparse de sí mismo, pero hasta cierto punto. Una persona egoísta no llega a vivir en paz, se complica, tiene bastante consigo mismo. En el caso de lo que he podido ver en mis padres es que siempre están sirviendo a los demás de distintas maneras, desde sus hijos, hasta sus amigos de toda clase y condición, el amigo del bar de abajo, el de la panadería… ayudándoles si necesitan algo y viceversa. Una forma de servir a los demás, es en el lugar en el que vives, con la gente que te rodea. Comprender y escuchar muchas veces es lo que se puede hacer para ayudar a una persona. 

Todo lo que he dicho hasta puede parecer algo idílico o
ahora son aspectos de una vida normal, de cualquiera de nosotros, pero, como en la película de “Guerra y paz”, cuando existe esa paz, no quiere decir que no haya guerra, es más, puede haber muchas dificultades y luchas. Se trata de encontrar la paz en la guerra, ya que por mucho que haya guerras alrededor, uno puede tener esa paz interior. 

El ritmo actual no permite al individuo encontrar la paz, ya que recibe tanta información, imágenes… que es imposible que se encuentre a sí mismo y pueda tener las ideas claras y llegar a vivir en paz. En conclusión, pensar es lo importante, parar del ritmo que nos lleva de un lado para otro y aprender a disfrutar del día a día.

Queda mucho por hacer

Soy la persona que soy por la familia que tengo. Pertenezco a una familia numerosa. Somos nada más y nada menos que nueve hermanos, de los cuales yo ocupo el tercer lugar. El hecho de ser de las mayores me ha hecho asumir responsabilidades, pero esto me ha hecho ser una persona comprensible y observadora.

La alegría y el buen humor son dos características que definen bastante a mi familia y eso me ha ayudado en la vida. Esta característica va muy unida al gusto por la música, ya que siempre hay alguien cantando o sonando una buena canción que eso dice mucho de quién está en casa en ese momento, y cómo dice mi hermano cantante “la música ayuda a expresar los sentimientos o los pensamientos que muchas veces no sabes cómo decirlos”



El tener esas dos cualidades, entre otras, me han ayudado a pasar momentos fantásticos e inolvidables. Cosas nada fuera de lo común, simplemente el estar hablando con alguno de mis hermanos hasta tarde en la cocina, cantar y tocar la guitarra, o los despistes de mi madre de los que todos nos reíamos, o cuando mi padre se quedaba dormido y empezaba a decirle a la tele que se callara…; pero también ha habido momentos no tan buenos que ocurren en toda familia, en los que he aprendido a ser fuerte y a mantener la serenidad, como la enfermedad, los problemas económicos, preocupaciones… Me ha hecho madurar ,afrontar después las distintas situaciones que se me han ido presentando en la vida, pero siempre sabiendo disfrutar de cada momento, teniendo como gran ejemplo a mis padres.

Cursé los estudios de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato en el colegio Eskibel en San Sebastián. Allí conocí a grandes personas, mis amigas. La amistad también es uno de los factores más importantes de mi vida. Uno debe conservar a los buenos amigos. Siempre me ha gustado pasar largos ratos hablando, unas veces de tonterías y otras de aspectos importantes de la vida, pero también hemos hecho grandes planes en los que nos hemos divertido. Y ahora que muchas están en otras ciudades, me he dado cuenta de que somos grandes amigas, porque siempre hay alguna que llama, que organiza un plan para que nos veamos, otras te llaman para contarte sus problemas…

En 2009 comencé los estudios de Magisterio en Ed.Primaria en la Universidad de Navarra. Lo que me llevó a tomar esta elección fue por un lado la inquietud de ayudar a los demás, y el hecho de ser profesora siempre me había atraído bastante; por otro lado, en 4°de la ESO realicé un viaje a Lituania, a un campo de trabajo, en el que atendíamos tanto a niños huérfanos de un orfanato, como a los ancianos de un asilo. Fue una gran experiencia que espero repetir pronto.

Además de Magisterio, espero realizar en un futuro algo relacionado con el arte, el diseño de interiores o la moda. También me gustaría poder dar clase a alumnos de la ESO o Bachillerato. Pero de momento creo que debo aprovechar la universidad, aprender más y seguir disfrutando. Creo que la universidad me ha ayudado a abrirme la mente, a conocer más gente y a involucrarme más en los asuntos del mundo actual, a hacerme más cargo de que es muy importante actuar y a que no me sean indiferentes las cosas que ocurren. Todavía me queda mucho por hacer.