“Busca la verdad mientras eres joven, pues si no lo haces, después se te escapará de entre las manos”. (Platón)
La juventud es el tiempo para buscar y encontrar la verdad. Es un momento en el que se debe decidir y decidirse uno mismo, donde entra en juego el compromiso, y así el joven va abriendo una puerta hacia su camino. Muchas veces los jóvenes consideramos que ser libre es hacer lo que realmente queramos en cualquier momento, pero estamos muy equivocados en ese sentido. La juventud es un periodo de tiempo en el que uno se hace a sí mismo, en el que se tienen tantas posibilidades que, al querer abarcarlas todas, es fácil no llegar a ninguna, por eso es preciso elegir.
El joven es aquel que busca algo grande, que no se conforma; se quiere comer el mundo, porque sabe que el tiempo es corto y debe aprovecharlo. Un aspecto que caracteriza al joven es su capacidad de amar mucho, por esto la juventud es el momento de darse a los demás, pues sólo en eso su sed de amar se verá saciada.
Actualmente oímos que los jóvenes no se comprometen, que son unos irresponsables. Estos comentarios suelen venir por parte de los mayores, que en lugar de apoyarse en los jóvenes, los desmotivan. Si no se cree en los jóvenes, estos no se verán a la altura de las circunstancias, porque nadie cuenta con ellos. En realidad, la juventud es el futuro, la esperanza, mucho más en los tiempos de ahora.
La verdad, la búsqueda de la verdad es algo que está en el fondo de cada joven, aunque a veces parezca lo contrario. Se buscan caminos para alcanzar la felicidad, se busca el porqué de lo que vivimos, las causas y sus explicaciones, lo que va más allá de lo que podemos alcanzar. Para ello la juventud es un periodo en el que uno debe pensar y formarse, recapacitando y reflexionando lo que uno va viendo e ir buscando respuestas, porque sería muy triste llegar a ser ancianos y ver que no hemos aprovechado el tiempo, que se nos ha ido de las manos.
Como dice Benedicto XVI, “el camino hacia la verdad completa compromete también al ser humano por entero: es un camino de la inteligencia y del amor, de la razón y de la fe.”, es decir, que para alcanzar la verdad se requiere esfuerzo, ganas y tener fe en que se puede alcanzar aunque muchas veces supere nuestras capacidades, y suponga encontrarnos con verdades que nos duelan y nos hagan cambiar nuestros planes.
De ahí la importancia de la universidad para un joven, y por ello la de un profesor. El profesor debe ser un ejemplo para sus alumnos, ya que éstos necesitan maestros, ejemplos a seguir y un apoyo para tomar sus decisiones. Depende de cómo siembren los profesores en los jóvenes, sus alumnos, en hacer que sean personas con inquietudes, aspiraciones, que sean verdaderas personas y así contribuir en la sociedad. Esas son las razones por las que estudio Magisterio.
Este verano con motivo de la JMJ en Madrid he tenido la experiencia de convivir continuamente con jóvenes de todo el mundo, siendo voluntarios y ayudando para que saliera lo mejor posible, y a pesar de nuestras diferencias, del cansancio, del calor… he podido comprobar que un joven puede ofrecer muchas cosas a los demás y contribuir al bien mucho más de lo que nos podemos imaginar.
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